Semanas después de la operación militar estadounidense en Venezuela, el presidente Donald Trump apuntó nuevamente contra el gobierno cubano y advirtió por la posibilidad de una nueva intervención en caso de que no lleguen a un acuerdo.
“Cuba sobrevivió durante muchos años gracias al petróleo y el dinero de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó ‘servicios de seguridad’ a los dos últimos dictadores venezolanos, ¡pero ya no!“, escribió este domingo en su cuenta de la red social Truth.
Y añadió: “La mayoría de esos cubanos murieron tras el ataque estadounidense de la semana pasada, y Venezuela ya no necesita protección de los matones y extorsionadores que los mantuvieron secuestrados durante tantos años. Venezuela ahora cuenta con Estados Unidos, el ejército más poderoso del mundo (¡con diferencia!), para protegerlos, y los protegeremos".
“¡No habrá más petróleo ni dinero para Cuba! ¡Cero! Les sugiero encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde. Gracias por su atención a este asunto", advirtió.
Cuba es uno de los aliados y socios comerciales más importantes de Venezuela, mientras que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba fueron hostiles desde la revolución cubana de 1959.
El secretario de Estado, Marco Rubio, ya había declarado que el gobierno de la isla tenía que “estar preocupado”. “Si yo viviera en La Habana y formara parte del gobierno, estaría al menos un poco preocupado”, había dicho recientemente en una conferencia de prensa en Florida junto al presidente Trump. Rubio, de orígenes cubanos, agregó que “Cuba es un desastre” y que el país está “dirigido por hombres incompetentes y seniles”.
Incluso, a modo de broma, Trump le respondió este domingo a un usuario que le sugirió que debía proponer a Rubio como el nuevo presidente de Cuba. “Me suena bien”, contestó el jefe de Estado norteamericano.
Trump también puso en aviso al vecino de Venezuela, Colombia, y a su presidente, Gustavo Petro. En un intercambio con periodistas, dijo que Colombia está “dirigida por un hombre enfermo al que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos”.
La administración Trump sancionó en octubre a Petro, a su familia y a un miembro de su gobierno por acusaciones de participación en el comercio global de drogas. Colombia es considerada el epicentro del comercio mundial de cocaína.
Trump comenzó su campaña de presión de varios meses sobre Maduro al ordenar decenas de ataques letales a presuntos barcos de contrabando de drogas lanzados desde Venezuela en el Caribe. Eventualmente, expandió las operaciones para también apuntar a embarcaciones sospechosas en el Pacífico oriental que venían de Colombia.
En septiembre, Estados Unidos también agregó a Colombia, el principal receptor de asistencia estadounidense en la región, a una lista de naciones que no cooperan en la guerra contra las drogas por primera vez en casi 30 años. La designación redujo la asistencia estadounidense al país.
“No va a hacerlo por mucho tiempo”, dijo Trump sobre Petro el domingo y añadió: “Tiene molinos de cocaína y fábricas de cocaína. No va a estar haciéndolo”. Cuando le preguntaron si podría ordenar a Estados Unidos realizar una operación contra Colombia, Trump respondió: “Me suena bien”.
Mientras tanto, el primer mandatario estadounidense también renovó sus llamados para tomar el control del territorio danés de Groenlandia bajo el argumento de la “seguridad nacional”. Su interés en anexar la isla —incluso sin descartar el uso de la fuerza—, reavivó tensiones diplomáticas con Dinamarca y sus aliados europeos.
Más allá del impacto político, la propuesta dejó al descubierto la intención de consolidar la posición de Estados Unidos en el Ártico, una región cada vez más central para la competencia entre grandes potencias, tanto por sus recursos críticos como por su valor militar y geopolítico. Desde la perspectiva de Washington, Groenlandia encaja en una lógica más amplia de control territorial y es vista como un flanco estratégico clave en un escenario de creciente rivalidad con Rusia y China.
Los venezolanos esperaban este domingo la liberación de más presos políticos, mientras el depuesto presidente Nicolás Maduro afirmaba desafiante desde su celda en Estados Unidos que “está bien” tras ser detenido por fuerzas estadounidenses hace una semana en Venezuela.
El gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez, ha comenzado a liberar a cuentagotas a prisioneros. El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo el viernes que canceló una segunda oleada de ataques contra Venezuela tras la liberación de “grandes cantidades” de presos políticos en ese país.
“Venezuela ha iniciado el proceso, A LO GRANDE, de liberar a sus presos políticos. ”¡Gracias!“, dijo Trump en una publicación en su plataforma Truth Social la noche del sábado. “Espero que esos prisioneros recuerden la suerte que tuvieron de que Estados Unidos apareciera e hiciera lo que había que hacer”, añadió.


