A las pequeñas y medianas empresas (pymes) les preocupa la situación actual a nivel mundial, ya que la incertidumbre y el panorama geopolítico repercuten en su operación.
De acuerdo con el Barómetro de pymes 2025, realizado por CHUBB, para el 42% de los encuestados la principal inquietud externa es la competencia global y local.
En tanto, el alza de costos de factores de producción se encuentra en segundo lugar. Este aspecto se relaciona con el encarecimiento de materias primas, insumos, energía, entre otros.
A ello se suman los cambios en el comportamiento del consumidor, que suelen ajustarse al contexto económico y obligan a las pymes a replantear su oferta para seguir siendo competitivas.
En este contexto, las pymes se ven en la necesidad de fortalecer su capacidad de adaptación y resiliencia, lo que implica crear prácticas de gestión eficiente, invertir en tecnología y buscar alianzas estratégicas.
No obstante, solo el 20% de las pymes cuenta con planes a largo plazo —seis años o más—, mientras que el 46% proyecta metas a mediano plazo y el 34% se enfoca únicamente en los próximos 12 meses.
Este comportamiento refleja que muchas pymes priorizan la operación diaria y la sobrevivencia, mientras que las que proyectan metas a mediano y largo plazo tienen un interés creciente por construir bases sólidas ante un entorno económico incierto, de acuerdo con el estudio.
