Mark Owen, Gary Barlow, Jason Orange, Robbie Williams y Howard Donald: Take That en sus iniciosMark Owen, Gary Barlow, Jason Orange, Robbie Williams y Howard Donald: Take That en sus inicios

Take That cuenta su historia: 35 años de éxitos, abandonos, celos, problemas de salud mental y reencuentros

2026/01/27 23:13

Era principios de los años noventa cuando el promotor de Mánchester Nigel Martin-Smith juntó a cinco jóvenes británicos tras un casting para formar una boy band que le hiciera sombra a New Kids On The Block. “Su visión: Gary [Barlow] sería el cantautor, la figura creativa y de unión del grupo. Mark [Owen] era el jovencito, por así decirlo, el que atraería a las adolescentes. Todos sabían que Robbie [Williams] era muy divertido, era el gracioso del grupo. Y yo y Howard [Donald], los bailarines; los que ejecutábamos los números desde detrás”, describe Jason Orange a la perfección una fórmula que efectivamente funcionó.

Sus palabras se escuchan en el documental Take That, que se estrena hoy en Netflix. Tres capítulos con imágenes caseras inéditas que grabó Howard [a los miembros de esta boy band, como a los de la mayoría, sus seguidores siempre los han llamado por su nombre], imágenes de archivo y nuevas entrevistas con los actuales miembros del grupo, Gary, Mark y el propio Howard. También se escuchan las voces en off de Robbie y Jason, que no fueron entrevistados para este documental, pero sus declaraciones de archivo ayudan a entender muchas de las cosas que llevaron a estos jóvenes a lo más alto y también a tocar fondo antes de reencontrarse ya de adultos.

A lo largo de sus 35 años de carrera, Take That vendió 45 millones de discos en todo el mundo y alcanzó 12 números uno en las listas de éxitos del Reino Unido. Más de tres décadas de historia marcadas por el control de Martin-Smith, el primer y sonado abandono de Robbie Williams y la dramática disolución del grupo pocos meses después. Además de problemas de salud mental y alimentarios derivados de la separación y un esperado regreso musical que les devolvió a lo más alto, ya sin la compañía de su descubridor, petición sine qua non de Jason para su reencuentro en 2005, como se explica en este film que repasa de forma cronológica su trayectoria. “Es solo ahora que podemos mirar atrás y ver por lo que realmente pasamos”, se escucha decir a Gary.

La boy band británica vendió 45 millones de discos en todo el mundo y alcanzó 12 números uno en las listas de éxitos del Reino Unido

“En 1995, Take That llega a lo más alto, y desde ahí solo se puede caer”, describe el primer capítulo. Empieza con imágenes de sus primeros ensayos y sus primeras actuaciones en clubs gays; luego, viendo que tenían más potencial entre las adolescentes, pasarían a actuar en colegios; y, por último, los muestra ya convertidos en estrellas del pop -fueron el primer grupo británico en tener cuatro números uno después de los Beatles-. En esta primera entrega se empiezan a intuir también los motivos de su final. “Había una parte de mí que se sentía superior al resto musicalmente hablando”, recuerda Gary, compositor de los temas y el más mimado por el manager.

“No creo que en el plano personal Gary se diera cuenta de cómo era o cómo se comportaba”, se escucha a Robbie Williams. “Estábamos en un momento de búsqueda personal. Aunque sos parte de un grupo, tratás de encontrarte. Pero la identidad del grupo se forjó antes de que tuviéramos la nuestra”, reflexiona Mark, que tenía 18 años cuando empezó en Take That.

“Con Back for Good [1995] habíamos llegado a lo más alto como banda. Pero ese también fue el principio del final. Los egos empezaron a asomar, se volvió demasiado caótico y empezaron a surgir los primeros roces entre nosotros”, recuerda.

Take That con el vestuario de su primer videoclip,

“Siempre me sentí un poco avergonzado por no haber notado que todo se iba al traste. Nadie miraba de lado a lado para ver cómo estaba todo el mundo”, explica Gary al inicio del segundo capítulo. Mark y Howard lo confirman: no hablaban de sus sentimientos ni de cómo estaban. Y lo que pasaba por entonces es que Robbie estaba deprimido. “Volvía al hotel y ahogaba mis penas en una botella de vodka, me ponía hasta arriba para olvidarme de todo, estaba ido física y mentalmente”, se lo escucha confesar.

Él mismo ya contó en su propio documental, lanzando en la misma plataforma en noviembre de 2023, cómo sus adicciones, sumadas a una actitud que no encajaba en una boy band, lo llevaron a abandonar el grupo en julio de 1995, apenas unas semanas antes de una gira que salió adelante sin él. Seis meses después de su marcha llegaría el anuncio de la disolución del grupo y empezaría el momento más oscuro para Gary y Howard, como ellos mismos develan ahora en el documental dirigido por David Soutar, responsable de Ed Sheeran: La suma de todo director.

Iba abocado a una depresión profunda. Decidí ir al Támesis, con el estado de mi mente en ese momento… hasta me planteé seriamente saltar. Pero soy demasiado cobarde para hacerlo”, recuerda Howard. Gaz (como llaman también a Gary) tardó un poco más en tocar fondo. Justo tras la disolución de la banda, “tenía el ego más subido que nunca”, y fue el primero en sacar una canción en solitario. Poco después llegaría el single de Robbie Williams, y así empezaría una rivalidad entre ambos que acabó con la victoria -musicalmente hablando- del segundo, y con Gary sin discográfica y sufriendo trastornos alimentarios. “Robbie aprovechaba el tirón mediático y daba juego a la prensa. Ahí ya fue a hacer daño, y no había necesidad. Ahí es cuando experimenté la primera negatividad, un sentimiento muy fuerte y tremendamente negativo”, recuerda Gary.

Robbie Williams y Gary Barlow en el Wembley Arena durante un show de 1993

A continuación, se ven imágenes de una rueda de prensa en la que su entonces enemigo dijo cosas como que el sencillo de Gary “no es mi estilo, ni el de nadie”, y a la pregunta de qué otros miembros de Take That iban a tener éxito, contestó: “Jason puede arrasar como pintor y decorador”. “Mi único problema fue siempre Gary. Quería acabar con él. Quería destrozar el recuerdo del grupo. Y nunca paré, incluso cuando él no tenía nada, yo seguía”, se escucha entonces a Robbie. “Me tiré unos 13 meses sin salir de casa. Encima empecé a engordar. Y cuanto más engordaba menos gente me reconocía. Y pensé: no pasa nada, es lo que quería, una vida normal. Así que tenía una nueva misión: comida que veía, comida que engullía. Maté a la estrella del pop”, resume Gary esa época en la que fracasó también en su aventura americana. “Terminé odiando a Robbie, igual celoso de su éxito. Y el hecho de que no parara de burlarse ni tampoco de triunfar lo empeoró. Quería verlo caer”, recuerda Howard.

Fue en 2005 cuando se juntaron los cuatro para un documental. Con ese primer reencuentro de Gary, Howard, Mark y Jason arranca el tercer episodio, el de las disculpas, las redenciones y el regreso a las listas de éxitos y los escenarios. Y es que el éxito de ese primer documental les llegó con una propuesta para juntarse de nuevo en una nostálgica gira, aunque sin Robbie ni el manager que los lanzó al estrellato. “Nigel había decidido que para que triunfáramos tenía que meterse en nuestras mentes y controlarnos. Odiaba a cualquiera que cuestionara su poder. Creo que pensaba que si intimábamos demasiado la cosa no funcionaría. Así nos hacía a todos sentir inseguros”, se escucha decir a Jason en esta entrega. “La primera vez éramos un negocio y el manager nos tenía controlados. Esta vez, el manager lo elegíamos nosotros y a toda nuestra gente. Ahora mandábamos nosotros”, añade quien recuerda que, al principio, le dijeron que no se molestara en cantar, solo en bailar. “Nigel era bastante aterrador, incluso para mí, que era su principal secuaz”, se sincera Gary.

“Cuando me uní al grupo no necesitaba a nadie. Ni necesitaba ayuda para cantar, ni para escribir ni para confiar en mí mismo. Cuando nos juntamos en 2005 yo estaba en un momento tan nefasto que los necesitaba a todos. Necesitaba hombros en los que apoyarme y la presencia de todos. Sinceramente, esa fue realmente la primera vez en la que me sentí dentro de Take That. Ahí es cuando la banda empezó para mí”, se confiesa Gary. El reencuentro derivó en nuevas canciones, y con The Circus Tour (2009) llenaron estadios otra vez.

Take That en sus años de esplendor

Pero quedaba una herida abierta, y tenía nombre propio: Robbie Williams. Fue en un viaje a Nueva York en septiembre de 2009 para celebrar la despedida de soltero de Mark Owen cuando los cinco se reunieron de nuevo en un estudio. Y ahí pusieron sus rencores y problemas del pasado sobre la mesa. “Nunca hubiera imaginado que la persona más insegura y sensible del grupo fuera Robbie. Y me siento súper culpable por no haberme dado cuenta antes”, explica Gary. De ese encuentro nació un disco y una gira, esta vez con Robbie. “Fue maravilloso para nosotros que volviera. Pudimos perdonarnos, reflexionar, disfrutar juntos. Y eso quedará de por vida”, resume Mark. Pero después de The Progress Tour no solo se marchó Robbie (algo esperado): Jason anunció que ya no quería seguir. Quedaron solo tres, y lo curioso es que es la variación de la formación que más tiempo ha durado. “Ya no somos aquellos chicos, pero seguimos vendiendo entradas y somos ambiciosos”, resume Howard. Como muestra, aprovechan los créditos del documental para lanzar una nueva canción, “You’re a Superstar”.

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