En línea con las ideas de Dennis Snower, investigador internacional de la Saïd Business School de la Universidad de Oxford, el estatus de una moneda como moneda de reserva depende de la estabilidad macroeconómica, la liquidez de los mercados financieros, la independencia del banco central, la movilidad del capital, el estado de derecho y la confianza geopolítica. Snower señala que “la actual administración estadounidense ha debilitado todos y cada uno de estos factores”.
Tras los recientes acontecimientos en los que el presidente Trump ha parecido distanciarse de sus aliados europeos (sobre todo por la disputa por Groenlandia), los analistas han comenzado a cuestionar el futuro del estatus del dólar como moneda dominante a nivel mundial. Como subrayó Lee Peterson, comentarista político estadounidense y doctor en Relaciones Internacionales: “El acuerdo UE-Mercosur tardó 25 años en aprobarse, y no creo que sea una coincidencia que esto ocurriera justo después de la invasión estadounidense de Venezuela. Al igual que la caída del Muro de Berlín marcó el fin de la Guerra Fría, esto supone el fin de la hegemonía comercial de Estados Unidos”.
Es decir, este acuerdo entre el Mercosur y la UE es otra señal de que los Estados Unidos de Trump ya no están cumpliendo su papel tradicional de líder de un mundo globalizado en la misma medida que las administraciones anteriores. “Tras los aranceles de Trump, Estados Unidos está renunciando a su papel como hegemonía comercial mundial y, por esta razón, estamos viendo cómo se firman más acuerdos comerciales exclusivos sin Estados Unidos”, concluyó Peterson.
De hecho, según la Comisión Europea, el lunes la UE y la India concluyeron las negociaciones para un acuerdo de libre comercio “histórico, ambicioso y comercialmente significativo”.
En la misma línea, en una entrevista con The Economist, Gita Gopinath, exsubdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional, argumentó que, como resultado de una disminución de la influencia global del dólar, el euro podría ganar terreno frente al dólar en 2026.
Subrayó que “el euro podría ganar algo de impulso debido a lo que está sucediendo en Estados Unidos, con la amenaza de atacar Groenlandia y toda la crisis institucional que se está produciendo en ese país”, y citó el acuerdo entre la UE y Mercosur como un factor que podría impulsar las perspectivas del euro como moneda internacional.
En cuanto a cuándo se produjo este declive del estatus hegemónico, Kenneth Rogoff, execonomista jefe del Fondo Monetario Internacional, declaró al medio inglés: “Creo que el dominio del dólar comenzó a disminuir lentamente en 2015, cuando China empezó a darse cuenta de que no podía mantenerse tan vinculada al dólar como lo había estado haciendo. Tenía problemas con los ataques al tipo de cambio y el bloque asiático representa la mitad del bloque del dólar, por lo que, si China se separa [del dólar], también lo hará Asia”.
Del mismo modo, para explicar el hecho de que el orden mundial ya ha comenzado a experimentar este fenómeno, Gopinath subrayó que en 2010 ninguna de las transacciones de China con el resto del mundo se realizaban en renminbi (la moneda oficial de ese país), mientras que hoy representan el 50%, lo que pone de manifiesto el alejamiento del dólar estadounidense en los mercados asiáticos.
No obstante, a pesar de los debates sobre el debilitamiento del dominio del dólar a nivel mundial, Rogoff también sostuvo que los acontecimientos globales actuales, en particular la política exterior de Estados Unidos, darán lugar a una situación en la que el dólar seguirá ocupando el primer lugar, “pero será el rey de una montaña más pequeña” (“the king of a smaller hill”, en inglés). Esto, subrayó, tendrá un impacto en la eficacia de las sanciones estadounidenses.
Por lo tanto, en resumen, a pesar de la incipiente retirada de Estados Unidos de su papel como líder comercial en un mundo globalizado, parece que los expertos creen que, aunque habrá un giro hacia el euro y el renminbi como monedas internacionales de comercio y reserva, el dólar mantendrá su dominio. Sin embargo, como subrayó Rogoff, desde el punto de vista de la economía política, esto puede considerarse un cambio positivo. A medida que los países diversifiquen sus reservas y divisas comerciales, estarán menos expuestos a las crisis políticas y financieras.


