El presidente Javier Milei explicó este lunes la lógica financiera que guía la decisión de no volver, por ahora, al mercado internacional de deuda y reducir la El presidente Javier Milei explicó este lunes la lógica financiera que guía la decisión de no volver, por ahora, al mercado internacional de deuda y reducir la

“Escasez de bonos”: Milei explicó su plan para sostener la baja en el riesgo país sin tomar nueva deuda

2026/02/03 02:22

El presidente Javier Milei explicó la lógica financiera que guía la decisión de no volver, por ahora, al mercado internacional de deuda y reducir la oferta de bonos soberanos para acelerar la baja del riesgo país.

“Apuntando a la escasez de los bonos soberanos” fue el título del posteo en su cuenta de X en el cual Milei enumeró los pilares del enfoque. En primer lugar, señaló que los pagos con organismos multilaterales se afrontarán “mediante la liquidación de activos del Estado”. De esta manera, busca evitar recurrir a colocaciones de deuda.

En segundo término, afirmó que el déficit cero garantiza el pago de los intereses y que, aun en un escenario adverso, el Tesoro solo debería buscar refinanciar vencimientos de capital. “Tal como lo hemos hecho antes, buscaremos otras fuentes de financiamiento, por lo que seguiremos pagando la deuda”, escribió.

De esa combinación se desprende, según el Presidente, una consecuencia clave: la oferta de bonos argentinos no crecerá. “Oferta de bonos no creciente y demanda en crecimiento implica mayores precios, menores tasas de interés y menor riesgo país”, resumió, al tiempo que subrayó que “los derechos de propiedad en la nueva Argentina se respetan a rajatabla”.

El mensaje fue reforzado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien descartó de manera explícita una emisión soberana en los mercados internacionales durante 2026.

El mensaje fue reforzado por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien descartó de manera explícita una emisión soberana en los mercados internacionales durante 2026. “Nosotros no vamos a salir al mercado internacional, no hay ninguna intención”, afirmó.

Según explicó el funcionario, no tiene sentido emitir solo para demostrar acceso al financiamiento, porque ese acceso se refleja directamente en el precio de los activos. Además, enmarcó la decisión en un giro respecto de la historia reciente: con superávit fiscal y cancelación de deuda, el Estado deja de absorber el crédito disponible (crowding out) y permite que los fondos se canalicen hacia empresas y provincias (crowding in).

Ese enfoque explica por qué el Gobierno viene postergando la vuelta al mercado aun cuando bancos internacionales detectan apetito por el riesgo argentino. Como publicó LA NACION, a comienzos de enero entidades como Santander, Citigroup, JP Morgan y Bank of America ofrecieron estructurar una emisión en dólares por hasta US$5000 millones, con tasas cercanas al 9,5% anual. El Ministerio de Economía rechazó la propuesta para no convalidar costos que considera elevados y para dar espacio al financiamiento del sector privado.

En la práctica, el Tesoro viene cumpliendo sus compromisos sin ampliar el stock de deuda soberana. Para afrontar pagos recientes recurrió a repos con títulos como garantía, al uso de dólares propios y a la venta de activos. Más recientemente, compró Derechos Especiales de Giro (DEG) a Estados Unidos para cancelar intereses con el FMI, en una operatoria puntual que volvió a mostrar la prioridad oficial: pagar sin emitir nuevos bonos.

El mercado empezó a reflejar esa estrategia. Desde las elecciones legislativas del 26 de octubre, cuando el riesgo país superaba los 1000 puntos básicos, el indicador inició una tendencia descendente, que se profundizó en las últimas semanas. La baja se aceleró cuando el Banco Central comenzó a comprar divisas en el mercado.

Esa mejora financiera, sin embargo, expone un trade-off central del programa. La decisión de no emitir deuda externa limita la acumulación de reservas, porque buena parte de los dólares que compra el BCRA terminan siendo utilizados por el Tesoro para pagar vencimientos. En los hechos, los pagos de deuda absorbieron casi la totalidad de las compras de divisas del BCRA, lo cual diluye el impacto neto sobre el nivel de reservas internacionales, aun en un contexto de mayor calma cambiaria.

Aun así, el riesgo país se ubica hoy en torno a los 490 puntos básicos, más de 300 puntos por debajo de los niveles previos a las legislativas.

Para Ramiro Blazquez, estratega de StoneX, la estrategia oficial apunta a emitir recién cuando la Argentina logre spreads más bajos que Ecuador, cuyo riesgo país hoy se ubica unos 60 puntos básicos por debajo. “En la última emisión, Ecuador aumentó su deuda neta porque parte de los fondos se usaron para financiar el déficit. En el caso de la Argentina, no habría aumento neto de deuda externa en bonos y sí una reducción de la deuda total si se utilizan activos para cancelar pasivos oficiales”, explicó, aunque aclaró que preferiría que esos recursos se destinen a recomprar deuda privada.

Alfredo Romano, presidente de Romano Group, coincidió en que la visión del Gobierno es optimista, pero no necesariamente irrealista. “Los pagos de deuda se van haciendo más abultados en los próximos años, pero creemos que la Argentina puede conseguir refinanciamiento a tasas por debajo del 9%”, señaló.

Los datos de vencimientos ayudan a entender la lógica oficial. Según Romano Group, el perfil de pagos de los bonos soberanos muestra una fuerte concentración entre 2028 y 2035, con picos elevados de amortización e intereses, y una caída abrupta a partir de 2036. En ese contexto, evitar nuevas emisiones hoy apunta a no engrosar el tramo medio de la curva y a reducir gradualmente el stock de deuda en circulación, un elemento clave para sostener la estrategia de escasez de bonos.

La decisión de no emitir deuda externa limita la acumulación de reservas, porque buena parte de los dólares que compra el Banco Central terminan siendo utilizados por el Tesoro para pagar vencimientos.

Mientras el soberano se mantiene al margen, el financiamiento fluye hacia empresas y provincias. Según un informe de Cohen, enero cerró con emisiones por más de US$3000 millones, mayoritariamente en el mercado externo, con plazos más largos y tasas más bajas que las observadas a nivel local, una señal concreta del efecto crowding in que describe el equipo económico.

Ese apetito también se explica por el contexto internacional. De acuerdo con Bloomberg, grandes fondos globales vienen aumentando su exposición a países latinoamericanos alineados políticamente con Estados Unidos, entre ellos la Argentina. En ese marco, los bonos argentinos acumulan rendimientos cercanos al 3,6% en lo que va de 2026, lo cual refuerza la demanda por activos locales en un escenario de oferta soberana limitada.

Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección service@support.mexc.com para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.