En medio del daño a la credibilidad que generó la decisión oficial de postergar la necesaria adecuación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), los analistas volvieron a estimar que la inflación este año más que duplicará a la prevista en el presupuesto oficial: llegaría al 22,4%, cuando el Gobierno en esa ley la estimó en un 10,1%.
El dato surge del nuevo Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publicó hoy el Banco Central (BCRA), recopilando proyecciones de 45 economistas entre los días 28 y 30 de enero, es decir, justo antes de que el Gobierno decidiera imprevistamente dar marcha atrás con lo que estaba anunciado y plasmado, incluso, en documentos oficiales.
La estimación contempla una tasa de inflación que habría cerrado enero en 2,4% —dato que, con el vetusto criterio, se difundirá el martes— y se mantendría por encima del 2% (sería de 2,1 a 2,2% en este mes y de 2,2 al 2,3% en marzo) hasta abril o mayo.
Sólo a partir de entonces quebraría esa barrera, aunque levemente, al mantenerse entre el 1,9% y el 1,8% en los meses siguientes (según los pronosticadores reconocidos por el informe como más certeros -TOP-10-), aunque podría llegar a tocar un piso del 1,5% hacia julio.
Para la medición núcleo, que permite monitorear la evolución de los precios sin tener en cuenta la volatilidad de aquellos bienes y servicios que exhiben un comportamiento estacional o cuyos precios están sujetos a regulación estatal o tienen un alto componente impositivo, se espera una evolución muy similar.
Todo esto aunque el dólar se mantendría en calma durante todo el año sin llegar siquiera a desafiar las bandas cambiarias establecidas. “La mediana de las proyecciones se ubicó en $1475 por dólar para el promedio de febrero de 2026 (-$39,7 contra el informe anterior) y llega a entre $1750 y $1752 para fin de año”, lo que arroja una variación interanual esperada del 20,9%, que, según la visión del mercado, sería menor a la nominalidad con que se espera se maneje la economía.
Y aun cuando las tasas de interés en pesos tenderían a la baja durante el resto del año, acompañando una desinflación muy paulatina.
Partiendo en febrero del 31,8% TNA (+4,3 p.p. respecto al REM previo) el mercado estima que la TAMAR caería a entre 22,4 y 23,3% para fin del presente año, lo que equivaldría a pasar de una tasa efectiva mensual de 2,6% a otra del 1,8 al 1,9% para entonces.
Todo esto en un contexto de recuperación de la actividad económica que, según los analistas, la llevaría a expandirse entre 0,9 y 1% en el trimestre en curso (proyección sin cambios respecto al REM previo), tras haber crecido en el cuarto trimestre del 2025 0,1% ajustado por estacionalidad, habría crecido 0,1% respecto al tercer trimestre (-0,3 p.p. respecto al REM previo).
De este modo estiman que el nivel real del Producto Bruto podría crecer este año entre 2,7 y 3,2%, muy por debajo de la expansión del 5% planteada por el Gobierno en su presupuesto.
En ese contexto, la tasa de desocupación abierta, estimada por quienes participan del REM en 6,7% de la Población Económicamente Activa para el cuarto trimestre de 2025, volvería a posicionarse por encima del 7% en la primera mitad del año en curso, dejando a la vista los problemas que la economía mantiene para crear empleo.
El nuevo REM muestra además que el mercado espera un superávit de la balanza comercial que alcance los US$11.175 millones en el año, gracias a exportaciones (FOB) que totalizarían US$91.885 millones (US$478 millones más que la encuesta anterior) e importaciones (CIF) que llegarían a los US$80.710 millones (US$268 millones más que el REM previo).
Finalmente, la proyección del resultado fiscal primario del Sector Público Nacional no Financiero es de un superávit de $16,0 billones para 2026 (+18.000 millones respecto del REM previo), aunque el promedio del Top 10 lo ve en un $15,5 billones y ningún participante lo espera por debajo de los $9,0 billones.
