La Comisión Europea (CE) presentó este viernes una propuesta para el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, enfocado en los sectores de energía, servicios financieros y comercio. El objetivo es que este paquete entre en vigor al cumplirse cuatro años de la invasión a gran escala de Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022.
Entre las medidas principales figura la prohibición total de los servicios marítimos para el petróleo ruso, con el fin de reducir los ingresos energéticos de Rusia y limitar su capacidad para encontrar compradores. Así lo comunicó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien señaló que la iniciativa se coordinará “con socios afines tras una decisión del G7”.
La propuesta, que requiere la aprobación unánime de los Veintisiete, contempla también la inclusión de 43 buques adicionales de la denominada “flota fantasma” rusa en la lista negra, elevando el total a 640 embarcaciones. Estos buques ayudan a Moscú a eludir sanciones sobre su petróleo.
Von der Leyen explicó que se busca restringir la adquisición de buques cisterna por parte de Rusia, mediante prohibiciones sobre el mantenimiento y otros servicios para buques de gas natural licuado (GNL) y rompehielos, con el propósito de “perjudicar aún más los proyectos de exportación de gas”. Esta medida complementa el veto europeo previo a las importaciones de GNL y el reglamento RepowerEU.
En cuanto al sector financiero, la Comisión Europea propone endurecer las restricciones al sistema bancario ruso y limitar su capacidad para establecer canales de pago alternativos. Von der Leyen definió este aspecto como “el punto débil de Rusia”.
La propuesta incluye sumar a otros 20 bancos regionales rusos a la lista negra y establecer medidas contra las criptomonedas, sus plataformas y empresas comercializadoras, para bloquear otra vía de evasión de sanciones. También se contemplan sanciones contra bancos de terceros países que facilitan el comercio ilegal de productos sancionados.
La Comisión busca reforzar las restricciones a la exportación hacia Rusia con nuevas prohibiciones sobre bienes y servicios, abarcando desde caucho hasta tractores y servicios de ciberseguridad, por un valor superior a 360 millones de euros.
Bruselas propone además prohibiciones de importación de metales, productos químicos y minerales críticos aún no sancionados, por más de 570 millones de euros, y nuevas restricciones a la exportación de artículos y tecnologías utilizados en el frente militar ruso, como materiales para fabricar explosivos y una cuota para el amoníaco.
Por primera vez, la CE planea activar la “herramienta antielusión”, que prohíbe la exportación de máquinas de control numérico por ordenador y radios a jurisdicciones con alto riesgo de reexportación a Rusia.
Finalmente, para proteger a las empresas de la Unión Europea ante posibles violaciones de derechos de propiedad intelectual o expropiaciones injustas en Rusia por sentencias judiciales abusivas, la Comisión sugiere garantías jurídicas reforzadas.
