El cuadro RW se ha convertido, en los últimos años, en una de las herramientas más debatidas en la gestión fiscal de las criptomonedas en Italia. Originalmente diseñado para monitorear activos financieros mantenidos en el extranjero, ahora también se utiliza para cripto-activos, pero a menudo con resultados controvertidos.
Según Stefano Capaccioli, el problema no es solo aplicativo sino estructural: el cuadro RW no fue diseñado para un ecosistema descentralizado como el de las criptomonedas.
Para comprender los problemas actuales, es necesario partir de su origen. El cuadro RW se estableció durante los años en que Italia tenía restricciones monetarias estrictas. Con la liberalización de los movimientos de capital y la entrada en la Unión Europea, el Estado renunció al control previo sobre las cuentas extranjeras, reemplazándolo con una obligación de comunicación.
El objetivo era simple: saber qué tenían los contribuyentes en el extranjero, en un contexto donde la administración tributaria no tenía acceso directo a la información.
El cuadro RW funciona relativamente bien cuando se trata de cuentas bancarias, depósitos de valores, oro almacenado o inversiones financieras. En todos estos casos, existe:
Las criptomonedas, sin embargo, rompen este patrón.
Uno de los errores conceptuales más comunes concierne a la billetera. En la interpretación de la administración financiera, la billetera a menudo se equipara a una cartera que "contiene" criptomonedas.
En realidad, como destacó Capaccioli, la billetera no contiene nada. Es una herramienta para gestionar claves criptográficas e identidades digitales. Los cripto-activos residen en la blockchain, no en la billetera. Esto ya debilita la idea de vincular el monitoreo a una ubicación o custodia física.
Otro problema crítico concierne a la obligación de indicar el valor de los cripto-activos al 31 de diciembre. Mientras que para Bitcoin, Ether o stablecoins este valor es fácilmente obtenible, lo mismo no se aplica a miles de tokens ilíquidos, airdrops o activos que carecen de un mercado de referencia.
En muchos casos, asignar un valor es imposible o arbitrario. Sin embargo, la obligación de monitorear permanece, exponiendo al contribuyente al riesgo de disputas futuras.
La regulación actual requiere la inclusión de criptomonedas mantenidas con intermediarios italianos en el cuadro RW. Esto representa una anomalía adicional: el monitoreo fue diseñado para compensar la falta de información, pero en el caso de los exchanges italianos, los datos ya están disponibles para la administración.
Con la introducción de mecanismos de intercambio automático de información, como los proporcionados a nivel europeo, la función original del cuadro RW parece cada vez más injustificada.
Según Capaccioli, la extensión del cuadro RW a los cripto-activos corre el riesgo de convertirse en un requisito desproporcionado e ineficaz. Sin una revisión exhaustiva, el monitoreo fiscal continuará chocando con la naturaleza misma de las criptomonedas, generando más incertidumbre que control real.

