Existe una creencia popular ampliamente difundida que sostiene que beber agua caliente aporta beneficios al sistema digestivo. Sin embargo, ante el creciente interés por saber si este hábito realmente mejora los procesos metabólicos o si se trata de un mito cultural, una especialista en gastroenterología de la Universidad de Yale, EE.UU., analizó la evidencia científica disponible sobre el impacto real de la temperatura del agua en la salud gastrointestinal.
La doctora Louise Wang, gastroenteróloga y docente de la Facultad de Medicina de Yale, afirmó que no existe evidencia científica concluyente que demuestre que el agua caliente ofrezca ventajas clínicas frente al agua fría o a temperatura ambiente, señaló a Today.
De acuerdo con el consenso médico, el factor clave para el bienestar digestivo y metabólico es mantener una hidratación adecuada, mientras que la temperatura del agua cumple un rol secundario, explicó la especialista.
El efecto de la temperatura del agua en el organismo es breve y transitorio, debido a los mecanismos naturales de regulación térmica del cuerpo humano.
Una vez ingerida, el agua se adapta rápidamente a la temperatura interna del organismo al entrar en contacto con el esófago y el sistema digestivo superior.
En pocos minutos, el líquido alcanza la temperatura corporal promedio de 98,6 °F (37 °C), lo que neutraliza casi de inmediato cualquier efecto térmico inicial. Esta rápida adaptación fisiológica dificulta la investigación clínica, ya que el estímulo térmico desaparece en un lapso muy corto.
Por ese motivo, la evidencia científica disponible sugiere que cualquier posible beneficio del agua caliente es temporal y no genera efectos sostenidos en la digestión ni en el metabolismo.
Al consumo de agua caliente se le atribuyen diversos beneficios para la salud. No obstante, muchos de ellos carecen de respaldo científico, según explicaron especialistas de UVA Health.
El consumo de agua caliente puede presentar algunos riesgos para el organismo. Entre ellos se incluyen los siguientes, según Care Hospitals.
Los expertos coinciden en que lo más importante es mantener una hidratación adecuada. En términos generales, el cuerpo humano necesita entre dos y 2,5 litros de agua al día para funcionar correctamente, independientemente de la temperatura del líquido.

