Donald Trump afirmó que decidirá en los próximos 10 días si Estados Unidos atacará a Irán, mientras Washington intensificó el despliegue de una fuerza militar masiva hacia Medio Oriente.
En medio del aumento de tensiones entre ambos países, el presidente estadounidense se dirigió el jueves en Washington a su llamado “Consejo de la Paz” y señaló: “Tal vez vayamos a hacer un acuerdo [con Teherán]. Lo sabrán en los próximos, probablemente, 10 días”.
Agregó que “ahora tenemos paz en Medio Oriente… y una de las claves fue” enviar bombarderos B-2 a Irán en junio, en referencia a los ataques de Washington contra instalaciones nucleares iraníes durante la guerra de Israel contra la república islámica el año pasado.
Trump sostuvo que el asalto estadounidense “destruyó totalmente el potencial nuclear [de Irán]”.
“Ahora quizá tengamos que ir un paso más allá o quizá no”, dijo. “No pueden tener un arma nuclear. Es muy simple. No puede haber paz en Medio Oriente si tienen un arma nuclear”.
El precio del crudo Brent subió casi un 6% en los últimos dos días, hasta alrededor de u$s 71,22 por barril, cerca de un máximo de seis meses.
En los últimos días, Estados Unidos ha enviado recursos militares adicionales hacia la región después de que Trump ordenara uno de los mayores despliegues en la zona desde la invasión liderada por EE.UU. a Irak en 2003, mientras evalúa si atacar a la república islámica.
Un segundo portaaviones, el USS Gerald R. Ford, se encontraba frente a la costa del norte de África y avanzaba hacia Medio Oriente, mientras diversos aviones partieron desde Estados Unidos hacia Europa y la región.
El Financial Times confirmó movimientos de un gran número de vuelos desde EE.UU. hacia Europa y Medio Oriente durante la última semana, incluidos dos aviones E-3 Sentry, utilizados para mando, control y vigilancia.
Con datos de Flightradar24, el medio también confirmó vuelos desde América del Norte de 34 aeronaves KC-135, empleadas para reabastecimiento en vuelo de otros aviones militares y 43 vuelos de aviones de transporte pesado C-17 Globemaster.
El patrón recordó a los movimientos aéreos previos a la breve participación de EE.UU. en la guerra entre Israel e Irán en junio de 2025. Días después, Estados Unidos bombardeó instalaciones nucleares de la república islámica.
Medios estadounidenses citaron esta semana a funcionarios que señalaron que el ejército tiene capacidad para atacar a Irán tan pronto como este fin de semana si Trump decide ordenar la ofensiva. Sin embargo, indicaron que el presidente aún no tomó una decisión.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que Irán sería “muy prudente” en llegar a un acuerdo el miércoles.
Israel adelantó para el jueves una reunión de su gabinete de seguridad, que inicialmente estaba prevista para el domingo, según una fuente al tanto del tema, quien agregó que el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, visitaría Israel la próxima semana.
Leavitt declaró el miércoles que Trump fue “muy claro” en que la diplomacia “siempre es su primera opción”. Añadió que “Irán sería muy prudente en llegar a un acuerdo con el presidente Trump”.
“Siempre está pensando en lo que es mejor para los intereses de Estados Unidos, de nuestras fuerzas armadas y del pueblo estadounidense y así toma decisiones respecto a cualquier acción militar”, sostuvo.
Muchos residentes de Teherán se preparaban ante la posibilidad de guerra comprando artículos esenciales el jueves, que coincidió con el primer día del mes sagrado del Ramadán.
En el supermercado Shahrvand, en la Plaza Argentina, algunas personas esperaron durante horas para completar sus compras, formando largas filas para pagar.
El despliegue militar continuó mientras EE.UU. mantuvo dos rondas de conversaciones indirectas con Irán sobre su programa nuclear. Tras las últimas negociaciones en Ginebra el martes, Leavitt dijo que hubo “algo de progreso, pero seguimos muy alejados en algunos temas”.
Trump amenazó con atacar a Irán después de que el régimen reprimiera con dureza protestas masivas el mes pasado, que dejaron miles de muertos.
Analistas señalaron que Estados Unidos desplegó suficiente poder aéreo y naval en Medio Oriente como para sostener una campaña de varias semanas contra la república islámica.
Washington tiene 10 buques de guerra en aguas de la región, incluido el portaaviones USS Abraham Lincoln y seis destructores. También cuenta con dos destructores en el mar Mediterráneo. Aproximadamente 40.000 soldados estadounidenses se encuentran en Medio Oriente.
Los grupos de ataque de portaaviones trasladan miles de efectivos y decenas de aviones de combate a la región. Entre las aeronaves embarcadas hay cazas F-35 y F-18, aviones de guerra electrónica, de alerta temprana y de mando y control.
EE.UU. también desplegó sistemas de defensa aérea Thaad y Patriot en bases de la región, mientras Irán prometió responder a cualquier ataque y amenazó con apuntar contra bases estadounidenses en Medio Oriente e Israel.
Trump afirmó el miércoles que la base conjunta de EE.UU. y el Reino Unido en Diego García, ubicada en el océano Índico, podría utilizarse en un eventual ataque contra Irán. Agregó que la base aérea británica de Fairford también podría desempeñar un papel. Ambas cuentan con pistas largas necesarias para lanzar bombarderos.
Según exfuncionarios de seguridad nacional de EE.UU., Trump podría atacar las defensas aéreas y el programa de misiles de Irán, incluidos lanzadores e instalaciones de almacenamiento.
También podría apuntar contra altos responsables de seguridad del régimen, la Guardia Revolucionaria, fuerzas militares convencionales, centros de mando y control y depósitos.
El presidente estadounidense incluso podría tener como objetivo al líder supremo de Irán, Ali Jamenei, a posibles sucesores y a otros altos funcionarios, señalaron las fuentes.
En junio pasado, EE.UU. se sumó brevemente a la guerra de 12 días de Israel contra la república para bombardear las principales instalaciones nucleares iraníes. Israel degradó las capacidades militares de Irán durante ese conflicto, aunque se cree que Teherán ha estado reconstruyendo su capacidad misilística.
Estados Unidos tiene ocho bases permanentes y otros 11 sitios militares en Medio Oriente, todos vulnerables a represalias del régimen iraní.
Mark Cancian, asesor senior del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y exfuncionario del Departamento de Defensa de EE.UU., afirmó que el movimiento de recursos apunta a una “intensa actividad” aérea.
“Los aviones cisterna pueden transportar carga”, explicó. “Los que se dirigen a Medio Oriente están, al menos en parte, apoyando el despliegue de cazas”.
Analistas señalaron que estos movimientos serían rápidamente detectados por la inteligencia iraní, aumentando la presión sobre Teherán para alcanzar un acuerdo con Washington.
Tras las conversaciones del martes en Ginebra, el canciller iraní Abbas Araghchi afirmó que hubo “buenos avances” en las negociaciones, aunque advirtió que eso no implica un acuerdo inminente.
“Finalmente alcanzamos un entendimiento general sobre algunos principios que nos guiarán en adelante”, indicó.
Un funcionario estadounidense también señaló que hubo progresos y que Irán regresará en dos semanas con “propuestas detalladas para abordar algunas de las brechas pendientes”.
Funcionarios iraníes sostuvieron que desean un acuerdo, pero que también están preparados para la guerra. Esta semana, la Guardia Revolucionaria realizó ejercicios navales en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima clave por la que transita aproximadamente un tercio del crudo transportado por mar en el mundo.
Posteriormente, Irán y Rusia llevaron a cabo maniobras navales en aguas del sur de la república el jueves.
“Estos ejercicios tienen un mensaje: las costas de Irán no son lugar para que el enemigo surfee”, escribió el medio conservador Quds en línea.