Cuando el cuarto árbitro levantó el cartel con el número 10, Edinson Cavani inició su salida del campo de juego y la reacción de los hinchas de Boca fue inmediata: silbaron estruendosamente al delantero, quien volvió a la titularidad y tuvo una flojísima labor. El uruguayo, de escasa participación durante los 79 minutos que permaneció en la cancha en el 0-0 ante Racing, pasó de las ovaciones de otros tiempos a la reprobación multitudinaria en la Bombonera, donde el equipo de Claudio Úbeda también dejó otra vez una imagen pobrísima.
El entrenador xeneize sorprendió al inclinarse por Cavani entre los once iniciales para medirse ante la Academia, ya que durante la semana había probado con una dupla ofensiva compuesta por Miguel Merentiel y Ángel Romero (ingresó en el segundo tiempo). Sin embargo, en un clásico que representaba también un riesgo mayor para el discutido cuerpo técnico azul y oro, la inclusión de Edinson se interpretó como la búsqueda de un experimentado ante una situación límite.
La presencia del ex Manchester United y PSG lejos estuvo de aportarle soluciones y peso a un equipo que de por sí no exhibe herramientas para generar peligro en el área rival. Débil en el cuerpo a cuerpo y desprovisto de explosión para buscar algún pase en profundidad, Cavani también volvió a hacer algunos gestos ampulosos cuando los envíos de sus compañeros no eran certeros. Esas actitudes también comenzaron a exasperar a un público que de por sí ya perdió la paciencia con quien fuera un refuerzo estelar.
Después de la viralización de las imágenes del uruguayo sentado sobre una heladerita, en plena entrada en calor en el encuentro contra Platense, en la fecha anterior de este Torneo Clausura, los hinchas no tenían margen de tolerancia con él. Por eso, más allá de que esta vez sí participó activamente del rondo previo al clásico con la Academia, Cavani empezó a cosechar silbidos cuando desde la voz del estadio anunciaron la formación titular.
El uruguayo, delantero fetiche del presidente Juan Román Riquelme, había regresado a las canchas después de 77 días en la igualdad con el Calamar. En esa ocasión, en el único mano a mano que había tenido, definió con poca potencia en una acción que finalmente fue anulada por posición adelantada. Contra Racing ni siquiera pudo rematar al arco defendido por Facundo Cambeses.
Con Adam Bareiro como nueva opción de ataque, ya que este viernes llegó al país y se realizó la revisión médica para ser refuerzo, Boca intentará suplir la anemia ofensiva que sufre en la actualidad. El arribo del paraguayo, a cambio de 3.500.000 dólares, puede significar también un escollo más para Cavani en el reintento de ganarse un lugar de peso en un equipo que volvió a decepcionar a su público.
“Movete, Xeneize movete/ Movete y dejá de joder/ Esta hinchada esta loca/ Hoy no podemos perder”, volvió a sonar en las tribunas del templo xeneize a los 28 minutos del segundo tiempo, justo en la previa a lo que sería el momento de mayor desconcierto del local. Cavani, cuyo último gol oficial fue el 16 de noviembre del año pasado, en un cotejo en el que anotó de penal ante Tigre (ganó Boca 2-0), se marchó repudiado. La contracara fue el apoyo a los juveniles del club, a quienes la multitud exceptuó del escarnio.
Por eso, también, Milton Delgado contó con el reconocimiento popular. Sin brillar, el aplomo y el buen criterio del mediocampista fue valorado por los simpatizantes, en un partido que además tuvo la ausencia del lesionado Leandro Paredes.
Más allá de esa diferenciación a la hora de ponderar a algunos de los juveniles formados en el predio del club, el final del partido conllevó una silbatina desde todos los sectores. Además, como reflejo del momento desconcertante del equipo de Úbeda, en distintos pasillos de las plateas hubo simpatizantes que iniciaron la retirada hasta antes del pitazo definitivo de Leandro Rey Hilfer.
También hubo abucheos y silbidos para Marcos Rojo, quien volvió a jugar en la Bombonera después de haberse marchado tras el Mundial de Clubes del año pasado. El 6 de Racing, que tuvo un buen rendimiento en la etapa inicial, no salió a jugar la segunda mitad, pero en cada intervención fue acompañado por chiflidos y algunos insultos.
Como había ocurrido ante Platense, el Boca de Úbeda defraudó a su público. Paradójicamente, una vez concluido el duelo con la Academia, la voz del estadio informó de la realización de un simulacro de salida. Mientras suma dudas de cara al futuro inmediato, el juego del Xeneize atraviesa una emergencia real. Y Edinson Cavani, el goleador que llegó con el anhelo de colgarse del alambrado para festejar, dejó la cancha bajo una cortina de silbidos.


