Cornelius Vanderbilt fue uno de los empresarios más influyentes del siglo XIX en Estados Unidos y una figura decisiva en la expansión del transporte marítimo y ferroviario durante la llamada Edad Dorada. Logró forjar una de las mayores fortunas de su tiempo gracias a su carácter firme y su visión estratégica, con una filosofía resumida en una frase sobre la persistencia y el esfuerzo como claves para transformar los tropiezos en logros.
Cornelius Vanderbilt nació el 27 de mayo de 1794 en Staten Island, Nueva York. Fue un empresario y magnate estadounidense del siglo XIX, considerado uno de los hombres más ricos en la historia del país y una figura clave en el desarrollo del transporte, detalla New Netherland Institute.
En sus inicios transportó mercancías y personas por las vías navegables interiores de Nueva York. Posteriormente, se expandió a la industria de los barcos de vapor, donde ofreció servicios que destacaban por su eficiencia y comodidad, lo que atrajo a pasajeros adinerados y consolidó su reputación en el sector naviero.
Después invirtió en ferrocarriles y obtuvo el control del Ferrocarril de Nueva York y Harlem en 1863, seguido de otras líneas que conectaban con Chicago, lo que fortaleció su dominio en el transporte terrestre.
A lo largo de su trayectoria se relacionó con figuras importantes de su tiempo. Durante la Guerra Civil, apoyó a Abraham Lincoln y colaboró con la causa de la Unión; incluso puso recursos navieros al servicio del gobierno federal, de acuerdo con su libro biográfico escrito por T. J. Stiles.
Otro personaje que tuvo un impacto en su historia fue Jay Gould, quien primero fue su aliado y después su enemigo. Su relación estuvo marcada por acuerdos estratégicos temporales y fuertes enfrentamientos en el mundo ferroviario de la Edad Dorada.
El magnate se casó en 1813 con Sophia Johnson, con quien tuvo 13 hijos y quien murió en 1868. Un año después del fallecimiento de su primera esposa, contrajo matrimonio con Frank Armstrong Crawford, con quien no tuvo descendencia.
Cornelius Vanderbilt falleció el 4 de enero de 1877 y le dejó la mayor parte de su patrimonio a su hijo William Henry Vanderbilt, a quien expresó una reflexión sobre la importancia de la persistencia y el esfuerzo para convertir el fracaso en éxito, según Primerus.
“Un poco más de persistencia, un poco más de esfuerzo, y lo que parecía un fracaso sin esperanza puede convertirse en un éxito glorioso”. Una frase que historiadores atribuyen al propio Cornelius Vanderbilt.
Su hijo siguió su ejemplo y casi duplicó la herencia de 100 millones de dólares en una década, mientras que otros de sus hijos optaron por gastar sus fortunas en lujosas propiedades y estilos de vida ostentosos.
Cornelius Vanderbilt es conocido como uno de los primeros “barones ladrones” porque acumuló una enorme fortuna durante el siglo XIX mediante prácticas empresariales agresivas, como la guerra de precios para desarmar competidores, la consolidación de monopolios ferroviarios y el uso de su poder financiero para dominar mercados clave del transporte, señaló la BBC.
A lo largo de su carrera fue blanco de críticas por haber construido su fortuna en un contexto de condiciones laborales duras y salarios bajos. Ante esa situación, donó un millón de dólares que ayudó a fundar la Universidad de Vanderbilt en Nashville, Tennessee, en un intento por contribuir al desarrollo educativo.
Su legado incluye un papel central en la revolución del transporte en Estados Unidos, el impulso a rutas clave durante la fiebre del oro, la transformación económica de Manhattan y el fortalecimiento del modelo de corporación moderna que marcaría el rumbo de la industria del país.


