El pasado 18 de febrero se dio inicio a la intervención del celular de Lucas Ezequiel Flores Mereles, preso en la Unidad Penitenciaria de Melchor Romero y uno de los cerebros de La Banda del Millón, en el marco de la investigación de varios hechos delictivos cometidos por el grupo en diferentes domicilios situados en el partido bonaerense de San Isidro.
En el aparato telefónico sustraído se encontraron mensajes de WhatsApp, audios, fotografías y videos que revelaron la planificación detrás de distintos golpes cometidos en los últimos meses, así como el puesto jerárquico de Flores Mereles dentro de la organización.
Entre los chats privados encontrados en el celular, se destaca uno que mantuvo con “Valentino Thiago San Isidro”, otro miembro de La Banda del Millón.
Los mensajes a los que tuvo acceso LA NACION dan cuenta de la compra de armas de fuego por parte de los involucrados y del pase de información sobre viviendas en donde posteriormente se cometieron escruches.
Flores Mereles "explica" la modalidad que usan para ejecutar los robosEl 7 de enero, ese contacto le compartió la foto del frente de una casa del barrio de Martínez, en San Isidro, apuntándola como un próximo blanco de un escruche. Seguido de esta, envió dos audios en donde propuso la modalidad del asalto y explicó la forma de ingresar en la propiedad.
“Escuchá, hermano. Decile así: que si quieren, que nada, que bajen, que se junten con mi compañero y le dan la vuelta [a la casa]. Le dan la vuelta, mi compañero le va a explicar la colada, todo el bondi. Hay un pasillo que da al costado [y] que te lleva para el fondo, hermano. Te vas para atrás y nada, ahí mi compañero le va a decir: ‘mirá, yo le hice patio el otro día, estaba así, así y así’. ¿Me entendés? Y al toque, chispa eso. Si quieren laburar, háganlo, hermano. Es así”.
"Polli" (Thiago Sandoval, miembro de LBDM) a Flores Mereles explicando tareas de inteligencia y marcación de viviendaEl escruche a la casa señalada se terminó concretando el 12 de enero. De la conversación que mantuvieron aquella tarde, se pudo constatar que el día anterior intentaron robar el mismo domicilio, pero no lo consiguieron por carecer de los instrumentos necesarios.
“Bicho amigo, la fueron a ver ayer a la noche. Entraron todo, estaba sola, compa. Salieron porque les faltaban herramientas, entraron a hacerle patio, hermano. Agarrá, hablá todo y nada, arrancamos, boludo. Ya sabés cómo me manejo yo, tranqui boludo”, dijo Sandoval en un audio. Luego de eso, le solicitó a Mereles un cricket para doblar las rejas y así poder ingresar en la casa.
Por medio de WhatsApp, Mereles también se contactaba con conductores de automóviles para organizar la movilidad y el escape de los grupos que se metían en las casas a robar.
El 3 de enero, el contacto agendado como “Kimey Segundo Celu 2” respondió a un estado de WhatsApp del miembro de La Banda del Millón que decía: “Quien pone la movilidad para robar hoy”.
En esta ocasión, se trataba de un escruche a una casa en Martínez. El conductor tendría que esperar afuera mientras el resto de la banda forzaba su entrada en el recinto. Mereles, en un mensaje de voz, explicó a “Kimey” la logística.
“Bueno, avisame, avisame. Confirmame bien, así hablo acá con mi rancho. Armamos la coreo con los wachos, rescatamos cosas, todo”, aludiendo a los movimientos de entrada y salida en el robo.
“Ya tenemos el rancho −la casa seleccionada como objetivo− y todo listo. Vos tenés celular para hacer llamada de afuera y hay que rescatar otro que tenga celu para llamada de adentro, y hacemos videollamada con los wachos y ustedes se quedan afuera y así, ¿entendés?”, dijo Mereles.
El material encontrado en las conversaciones de Mereles dan cuenta de su importancia en el funcionamiento de la banda, al tiempo que muestran la existencia de un tejido de contactos que le proporcionaba información, herramientas y “mano de obra” para llevar adelante los robos.
Dentro del material de archivo en el celular de Flores Mereles se encontraron videos que exponen los mecanismos de funcionamiento del grupo en los golpes, muchos de ellos orquestados desde la cárcel.
Uno de los videos, que “Valentino Thiago San Isidro” le envió a Flores Mereles el 10 de enero, según consta en el historial de mensajes de WhatsApp, muestra cómo un miembro de la “Banda del Millón” filma la puerta de una casa mientras que dice “doña” para marcarla como blanco de escruche.
En otro de los videos, más comprometedor que el primero, se observa de qué manera los jefes de la banda podían comandar los robos aun dentro de la cárcel.
A través de videollamada, la parte de la banda que se encontraba fuera de prisión mostraba el botín conseguido en lo que fue el robo a la casa de Mónica Mancini, de 82 años, conocida como “la abuela influencer”, el 9 de enero.
Filmación a videollamada momentos posteriores al robo de Monica Mancini, con parte de lo sustraídoEn una tercera grabación, recuperada del dispositivo móvil de uno de los cabecillas de “la Banda del Millón”, se observa las condiciones en las que se encuentran los internos del penal de Melchor Romero.
Los presos alojados en el sistema penitenciario bonaerense tienen permitido el uso de celulares bajo algunas condiciones, cuyo cumplimiento es difícil de verificar. A partir de la pandemia de Covid-19 se permitió a los condenados y procesados que tuvieron teléfonos móviles para mantener contacto con familiares y, pese al regreso de las visitas presenciales a los penales, ese sistema siguió adelante con el único requisito de que los reclusos no usen sistemas de mensajería instantánea o redes sociales.


