Un plato con chilorio y tortillas calientes era infaltable en la mesa de Arturo Beltrán Leyva todas las mañanas, un narcotraficante que disfrutaba de placeres sencillos pero lujosos, como los tacos de carne wagyu.
‘El Barbas’, al igual que muchos narcotraficantes mexicanos, pasaba sus días lejos de la vida pública; sin embargo, cada lugar que visitaba estaba acondicionado para que él disfrutara, al menos, de una buena comida.
“Él era un sibarita”, afirma el chef Atanasio ‘Nacho’ Vizcarra, una de las personas que mejor conoció a ‘El Barbas’ en vida, ya que por años fue su cocinero personal y mano derecha para los eventos sociales. Tal fue el caso que incluso llegó a vivir una temporada con él.
La relación de ‘Nacho’ Vizcarra con Arturo Beltrán Leyva comenzó cuando el chef tenía 23 años, luego de que un amigo le indicó que alguien necesitaba un servicio de cocina, sin decirle de quién se trataba.
“Cuando menos lo pensé estaba en una avioneta, con una maleta llena de queso, chilorio, machaca, chicharrón”, relató ‘Nacho’ Reyes en una entrevista con el pódcast Viviendoo.
Al llegar al lugar donde cocinaría, ‘Nacho’ notó que el ambiente era extraño. La casa tenía tres cocinas, albercas, salas de cine, canchas de tenis, una colección de autos y estaba custodiada por personas armadas.
Su primer encuentro con ‘El Barbas’ fue amistoso; incluso el narcotraficante —quien comenzó como escolta de Amado Carrillo Fuentes, ‘El Señor de los Cielos’— bromeó con el chef y le aconsejó no dejar la escuela.
“Sino luego va a andar arriba y abajo como yo. Quedó muy encantado (...) Me dio 3 mil dólares, estoy hablando de 1996”, recuerda el chef. La experiencia pudo haber terminado ese día, pero se prolongó por años.
Para ‘Nacho’ Vizcarra, su anécdota con el narcotraficante había quedado en el olvido hasta que en 2001 recibió una llamada que cambió su vida: Arturo Beltrán Leyva solicitó sus servicios nuevamente.
“Me habló para que fuera a hacerle una comida: ‘quiero que vengas a hacerme una comida en Monterrey, vienes un tiempo y te vas’”, contó. Nacho aceptó, principalmente por el dinero que podría recibir por unas cuantas horas de trabajo.
“En ese momento de mi vida no me daba cuenta del peligro (...) era inconsciente. Solo pensaba en ganar dinero”, compartió en una conversación con el canal de YouTube de Rodrigo Macías.
Cuando tuvo la oportunidad de vivir ocasionalmente con Arturo Beltrán Leyva para hacerse cargo de la cocina, la respuesta fue obvia, incluso cuando sentía miedo, un sentimiento al que se acostumbró después de un tiempo.
“Cuando recién lo conocí me daba miedo, cuando viví con él (...) esa adrenalina que sientes, ese miedo se va haciendo parte de ti, te vuelves adicto”, comentó para Viviendoo.
Con el paso de los meses, ‘Nacho’ Vizcarra se convirtió en una pieza clave para Arturo Beltrán Leyva, ya que se encargaba de mantenerlo tranquilo: le preparaba su ropa, se hacía cargo de sus necesidades diarias e incluso adaptaba cada rancho que visitaban para ‘El Barbas’.
El chef indicó a Viviendoo que estuvo lejos de situaciones de violencia, ya que la vida junto a Beltrán Leyva fue en paz: “La vida que yo viví era: levantarme a las 6 de la mañana, darle su desayuno, comprar su ropa, atenderlo, organizarle las fiestas y todo tipo de eventos sociales”.
A pesar del poder y la fortuna, ‘El Barbas’ era una persona de gustos sencillos en la gastronomía: “Su comida favorita era la de rancho, definitivamente, pero también comía mucha carne”.
Entre sus platillos favoritos estaban los cortes de wagyu, el chilorio, la machaca, el bistec y, sobre todo, una sopa preparada con frijol, tortillas, queso seco, tomate, cebolla y chile.
Para el chef, su convivencia con el narcotraficante era como la de cualquier otro cocinero privado: “Era un cliente más y yo un trabajador de él. Era algo normal para mí en ese momento”, dijo a Rodrigo Macías.
La sencillez de su paladar contrastaba con su gusto para vestir, pues entre la ropa que le preparaba había prendas que llegaban a costar 20 mil dólares e incluso zapatos de piel de cocodrilo.
El chef ‘Nacho’ Vizcarra afirma que conoció una faceta diferente del narcotraficante, por lo que sus opiniones sobre ‘El Barbas’ pueden parecer extrañas, considerando que se trata de un criminal.
“Tenía un liderazgo impresionante (...) A mí me tocó verlo llorar, sentía como cualquier ser humano (...) quería mucho a su familia. No me van a entender, porque no vivieron lo que yo viví”, comentó.
La historia del dueño de Trapiche Bistro con Arturo Beltrán Leyva no tuvo un final feliz. ‘Nacho’ fue solicitado para organizar una posada el 16 de diciembre de 2009, en Cuernavaca, Morelos.
“Me pidió hacerle la fiesta y en enero me daba el dinero, era un personaje que irradiaba ese don que tienen ellos”, comentó para Viviendoo. La planeación fue como cualquier otra e incluso entre los invitados estuvieron Los Cadetes de Linares y Ramón Ayala.
No obstante, la narcoposada pasó a la historia, ya que ese día elementos del Ejército Mexicano realizaron un operativo. Al ver lo que sucedía, Arturo Beltrán Leyva invitó al chef a subir a una camioneta blindada para huir.
“La última vez que lo vi a los ojos fue ese día. Me dijo ‘súbete’, pero para qué si no traía arma. Él se subió a una Suburban negra, blindada, se puso un chaleco grandote de balas, una gabardina y otra vez me pidió subirme. Afuera ya estaban los soldados listos para empezar la balacera (...) ‘como quiera, compa’, fue lo último que escuché”, relató.
Arturo Beltrán Leyva fue abatido ese día y el chef fue detenido. Tras los hechos, fue identificado como uno de los presuntos sicarios de Beltrán Leyva y pasó seis años y siete meses en prisión.
Al salir, cambió el rumbo de su vida. Actualmente es dueño del restaurante Trapiche Bistro, donde ofrece un menú que rinde homenaje a su pasado con Beltrán Leyva, incluyendo uno de los platos favoritos del narco.

