No importa cuántas noticias lleguen de China; siempre la intuición es que, en el fondo, poco podemos entender acerca de todo lo que está pasando allí. El gigante de Asia es a la vez lejano y cercano; espejo de procesos que nos incluyen pero también desbordan y, al mismo tiempo, es contraste, sugerencia, interrogación. La imagen muestra una de las muchas librerías construidas en el último tiempo en Pekín. Estantes, arquitectura innovadora, invitación a leer. En simultáneo, las noticias dicen que en ese mismo país las ventas de libros impresos no superaron los niveles prepandémicos, pese a los esfuerzos que viene haciendo una dirigencia no precisamente complaciente a la hora de evaluar resultados. El flujo digital arrasa, la palabra impresa resiste y algo en el placer de la mujer de la foto dice que esa resistencia merece ser defendida.
